Las primeras semillas de la radio en Colombia

Por: Katherinne Urueña Mirquez y Jenifer Andrea Morales

Fondo ACPO - Radio Sutatenza. Colección Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República.


La radio lleva más de noventa años siendo la voz que ambienta la vida cotidiana de los  colombianos, donde logró el vínculo entre la ciudad y el campo, fue el orientador del   desplazado quién perdido en la ciudad, buscaba entender y adaptarse a un contexto y una forma de vida diferente; fue la escuela de muchos que nunca pudieron asistir a una institución educativa, tuvo la fortuna de ser el primero en detallar los eventos más estremecedores e importantes de la historia nacional. La radio llego a la montaña, a la ciudad, al llano, a la costa, al Atlántico, al Caribe, al Amazonas logrando adaptarse a las diferentes etapas de Colombia. Ayudó desde la oralidad a crear  memoria, y evolucionando se adaptó y trascendió para mantenerse Al aire. 


HJN

Todo comenzó como un pasatiempo para algunos en la década de 1920, cuando la comunicación inalámbrica llegó al país con las estaciones radiotelegráficas. Para inicios del siglo XX, el país estaba comenzándose a construir: la agricultura se estaba expandiendo, la tecnología ferroviaria hasta ahora estaba siendo planificada, existían índices de analfabetismos del 63%, Colombia comenzaba una nueva etapa que requería de cambios desde todos los sectores. Para esa época el gobierno de Miguel Abadía Méndez  vio la necesidad de que el estado pusiera en marcha la expansión de la educación, para que el país creciera en términos económicos, políticos y culturales. Desde esa perspectiva se creyó que la educación podía difundirse por los medios, naciendo así en 1929 la emisora HJN(después llamada Radiodifusora Nacional), estación que estaría viva hasta 1937. (Vizcaíno, M.2014.)





de Alejandria- está posteada bajo una  licencia Creative Commons.


Inicialmente  el mensaje a los radioescucha consistía en una invitación al cambio, a la unión, al consenso, a la educación.  Era un momento político importante porque se instalaba en el gobierno un presidente de corriente liberal, que buscaba una revolución democrática- social; esto sin duda significó cambios en un país de tradición conservadora
“La programación  inspiraba un significado amplio de cultura que se constituyó un soporte para la consolidación del Estado-nación.” (Vizcaíno, M. 2014 pp 21-53). 

Con esa iniciativa se emitieron: programas educativos para niños, programas musicales donde tocaron en vivo las orquestas más importantes de la época, había conferencias políticas, se informaba sobre los hechos más importantes,  logrando ser una iniciativa positiva, que iba a evolucionar y lograr un buen número de audiencia.  Sin embargo, no todo era color rosa, a HJN  la financiaba el Estado, esto generó lo mismo que pasa siempre con las iniciativas que tienen un enfoque cultural y de educación; y es que la HJN al ser una de las primeras emisoras de sur américa, ya tenía sus equipos muy viejos y la calidad del sonido ya no era la misma, necesitaban mayor inversión. Esta historia parecía finalizar, el gobierno decidió dirigir la obligación de la emisora al Ministerio de educación, quienes en 1937 clausuraron la estación. Por fortuna, el 1 de febrero de 1940, lo que fue la emisora HJN, prendió sus micrófonos de nuevo con el gobierno de Eduardo Santos y renació con el nombre Radiodifusora Nacional de Colombia



Contenido de Radio nacional de Colombia- transmisión 


La primera emisora comunitaria

Sin embargo, esta no fue la única iniciativa con visión educativa, Rodolfo Gómez Concha en su artículo La radio en Colombia, cuenta que en 1947 el sacerdote José Joaquín Salcedo desde la parroquia de San Bartolomé en Sutatenza se preocupó porque el pueblo tenia problemas sociales, donde los habitantes tenían problemas de alcoholismo y donde las brechas sociales eran muy grandes, por lo que no tenían acceso a espacios de esparcimiento y  de educación, de manera que  la mayoría de las personas no sabían  leer y escribir. 

Entonces Salcedo comenzó a pensar proyectos sociales, educativos y de entretenimiento que hicieran que la comunidad se comenzara a recuperar. Con proyectos como cine al aire libre, eventos deportivos, eventos musicales, emprendiendo la creación de un Centro cultural y agregando además entre sus proyectos, la primer radio comunitaria del mundo, llamada Radio Sutatenzauna emisora educativa que logró marcar la historia de la radio en Colombia.

En 1947 el sacerdote comenzó a emitir, ambientando la emisora con música de los propios campesinos de Sutatenza y haciendo programas educativos que tuvieron muy buena acogida. La iniciativa prospero muy rápido, en 1948,  el presidente Mariano Ospina Pérez inauguraría la emisora. Por esas épocas Colombia estaba en una de sus crisis políticas y sociales más graves, pues el caudillo Liberal Jorge Eliécer Gaitán había sido asesinado el 9 de abril de 1948, uno de los magnicidios que desencadenaría El Bogotazo, un hecho que dejó destruida la capital del país y comenzaría la violencia, que continuaría las siguientes décadas.



                                                    

     Jorge Eliécer GaitáArchivo Sonoro "José Guillermo Carrillo"



En ese contexto, Radio Sutatenza creció a nivel nacional con ayuda de entidades internacionales y nacionales, creando la organización de escuelas radiofónicas Radio Sutatenza. Este proyecto se expandió casi por todo el país, educando especialmente a la población campesina que desde sus lejanos territorios no tenían acceso a la cultura y educación.  La programación se contemplaba desde educación en salud, alfabeto, números, trabajo y espiritualidad. Haciendo que campesinos no solo pudieran aprender, sino que pudieran titularse. Esto significó mucho para las personas, en una época en la que la brecha educativa era mucho más gruesa que ahora, generando un aliento de esperanza y  de sentido social a Radio Sutatenza.  Algunos cuestionan el corte religioso de  la emisora, pero no se puede negar independientemente de la mirada, que esta iniciativa tan bella, trascendió siendo un ejemplo para entender el impacto y la importancia que pueden generar proyectos sociales que vinculan lo local con los medios de comunicación.

La radio a diferencia de los demás medios de comunicación influenció en los cambios de paradigmas de la educación, pues por mucho tiempo Colombia ha vivido en el modelo de que el conocimiento solo se adquiere por medio de libros y escribiendo, donde solo existe lo que está escrito.  Pero ejemplos como las radios comunitarias, demuestran la riqueza de conocimiento entre las regiones de Latinoamérica donde quedó demostrado que en una cultura  de la oralidad, el conocimiento es rico y fuerte, y que cultura no se aprende de los libros sino que se aprende del contacto con el otro, por eso el éxito de las radios nacionales, que se instauró en las raíces más fuertes de la identidad colombiana. 

Fondo ACPO - Radio Sutatenza. Colección Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República.

Radio Sutatenza, una emisora educativa y comunitaria, lastimosamente fue cerrada. La competitividad comercial y los desarrollos de las cadenas radiales comerciales desangraron la emisora por lo que en 1990, con 43 años de antigüedad se clausuró, y las emisoras fueron vendidas a  la Cadena Caracol.




Archivo Señal Memoria


Ejemplos como Radio Sutatenza, y la emisora HJN fueron inspiración para la creación de varias radios educativas, escolares, universitarias, comunitarias, que han representado para Colombia la oportunidad y el medio para que muchos grupos subalternos con el tiempo se hicieran escuchar por la radio, denunciando y visibilizando las voces de quienes los medios de comunicación hegemónicos no les interesa escuchar.


Radios privadas

Otra historia diferente puede contar el desarrollo de las radios comerciales, que evolucionaron a gran velocidad, comenzaron unas cuantas emisoras y para la década del 1970 ya habían cadenas radiales muy grandes que llegaron a los hogares colombianos y que hoy tienen el protagonismo de la audiencia. Colombia no fue excluida de los adelantos tecnológicos por lo que con el tiempo la calidad de la radio mejoró muchísimo, trascendiendo incluso al mundo de Internet, donde hay una proliferación de radios hoy en día.

También Rodolfo Goméz Concha, nos habla del desarrollo de las emisoras privadas. En 1929 nace La voz de Barranquilla una emisora que aún está al aire, la que sería la primera radio privada de Colombia y en enero de 1930 Uribe Thornschmidt  y Roberto Jaramillo crearían HJK (Colombia Radio and Electric Corporation), radio privada del país que fue de carácter experimental. Esta no podía ser de otra corte porque la ley (Decreto 1132 de 1928) no permitía el surgimiento de radios comerciales. Esto cambio  cuando Enrique Olaya Herrera el presidente en 1931 reglamentó y abrió las puertas a otras emisoras. Con esta oportunidad aparecieron: La voz de Chapinero en Bogotá (HKM), Ekos de la Montaña, Medellín Radio y HKR en Cali.


En 1934 hubo una explosión en el crecimiento radial colombiano.  Al principio los programas que se hacían eran de tipo informativo, como noticias, deportes, y conversas sobre educación y cultura. Sin embargo, una cosa que afecto a la radio fue la cantidad de pautas publicitarias, por lo que cayó algunas veces en emitir más cuñas radiales que contenido. Eso se explica, en el hecho de que sostener la radio no fue económico y en que no existía una organización, por lo que no se tenían conocimientos sobre cómo emprender en el mundo de la radio. Con desarrollos tecnológicos y con el crecimiento de la audiencia estas empresas se vieron en la necesidad de mejorar, con el tiempo la radio se proyectaría y  lograría posicionarse como un obligado de la cotidianidad del colombiano.

Al principio la propagación se dividió  entre el contenido que  fue impuesto en gran medida por los dueños de los medios, que eran personas de clase alta, por lo que la programación consistía en música de grandes autores y  adaptaciones de obras de teatro desde la radio; y entre unas cuantas emisoras, como La Voz del Víctor que tenían un enfoque más popular que incluía música criolla, tango, boleros, entre otros.

Desde 1935 a 1940 la radio se perfilaría como un medio de comunicación serio, que marcaría los sucesos del país. Operando con modelos radiales como el estadounidense, se comienzan programas de entretenimiento, humor, inician los programas en vivo, y ya para esa época el tiempo de emisión era mucho más largo.  

Lucho Herrera  - Fotografía tomada de www.pulzo.com


En 1935 ocurrió un suceso que marcaría la evolución de la radio. Se estrelló el avión en que viajaba Carlos Gardel, cantante, compositor y actor de cine que era toda una figura pública,  en el suceso el hombre falleció. Por lo que Antonio Henao Gaviria se trasladó al lugar del accidente y narró el ambiente, la situación. Esto significó el nacimiento del radio-periodismo, lo que cambiaría notablemente la forma de hacer radio. Por esta misma época inspirada en los programas mexicanos, se incluyeron las radionovelas, shows, concurso y otras formas variadas de programas.

Y comenzaron los problemas, la radio prolifero de forma muy acelerada generando problemas de interferencia en las emisoras, además de esto, los locutores eran culpados de no tener conocimientos suficientes, ni responsabilidad suficiente para hablarle a las personas y entender el alcance de las palabras; esto acompañado con un clima difícil en el país por división entre liberales y conservadores. Entonces el Ministro de Gobierno, Alberto Lleras Camargo, aburrido e indignado impuso una ley que estatalizaba la radio, donde los únicos que tenían el poder de dar licencias radiales era el gobierno,  lo que significaba una evidente censura y una coerción a la libertad de expresión. Los medios se unieron para protestar, llevándose  a cabo una transmisión nacional en señal de protesta por todos los medios de comunicación del país, lo que es considerado por algunos hoy, la primera alianza de toda la radio colombiana para hacer movilización social. Sin embargo esto no detuvo al ministro, por lo que la radio quedaba a disposición de los intereses de clase y de los propietarios de los medios.  

En 1945 surgen las cadenas radiales gracias a la llegada de la FM, que permite la emisión de un programa por varias emisoras al mismo tiempo, lo que se usa para la promoción y venta de los mismos productos por varias emisoras, poniendo un modelo que se mantendría hasta la actualidad.

Las cadenas radiales que se mantienen hoy son: 

Denominación
Año de fundación
 Numero de emisoras en Colombia
Cadena radial Colombiana (CARACOL)
1948
182
Cadena Radial Nacional (RCN)
1949
163
Circuito Toledar de Colombia
1953
33
Radio Super
1960

Organización Radila Olímpica
1969
22
Grupo Radial Colombiano (Colmundo radio)
1981
13
Cadena Melodía de Colombia
1965
12
                  Sacado de Radio en Colombia de Gómez Concha

De aquí en adelante el país seguirá siendo golpeado por las diferentes etapas de violencia que serán el tema protagonista no solo de la radio colombiana, sino de todos los demás medios de comunicación. También se vera afectada por la homogenización de contenidos, donde los dueños de los medios sacaran provecho de sus intenciones económicas y políticas,  por lo que tendrá un enfoque centralizado, pues los empresarios de los medios comenzaran a tener contacto con entidades del Gobierto que querrán invisibilizar a muchos sectores sociales. La radio sin duda cambia, avanza,  tendrá protagonismo porque en vivo podrá contar a las zonas más alejadas de Colombia el acontecer nacional e internacional, así relató por ejemplo: la llegada del hombre a la luna,  los triunfos y derrotas de los deportistas colombianos, siguió la unión entre liberales y conservadores para crear El Frente Nacional, describió minuto a minuto la toma del Palacio de justicia, contara muchos chistes, sintonizara música de diversos géneros;  y se adaptara como una tradición significativa para el diario vivir de un país lleno de provincias. 

Bibliografía
- Rodolfo Gomez Concha. La radio en Iberoamérica.
-La HJN la construcción de Nación. En Estados y medios vacíos para la educación en Colombia (1929-2004) (pp. 21-53). Bogotá: Ediciones Universidad Cooperativa de Colombia. 

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